Corre, corre

  

Cada zancada dolía, los músculos se endurecían, el aire apenas llegaba a los pulmones, veía cientos de expresiones en rostros anónimos, asombro, clemencia, risa, tristeza, alegría, voces, miles de voces, pero una retumbaba ¿a poco vas poder?, esa voz, esa pregunta, esa duda era lo que la hacía seguir, seguir… 

 

Aún en penumbra, despertó, el despertador tardaría una hora en sonar, la cama ya le incomodaba, la adrenalina ya fluía en todo su ser, y que tras ese accidente, le recomendaron rehabilitación, nadar, correr, y bueno hoy en punto de las seis darán la señal de salida y de ahí hasta no ver la meta. 

 

*

 

Un año atrás mientras regresaba a casa, caminaba sobre la acera traía los audífonos puestos, escucha una rola de Patti Smith, la madrina del punk, Because the nigth inundaba su andar, y no se dio cuenta que dos trogloditas jugaban a las carreras en sus carros del año, valiéndole un reverendo comino ellos aceleraban, no se daban tregua y no daban tregua a los peatones, unos asustados, otros enojados alcanzaban a mentarle la madre a esos tipos. 

 

“¡Seguro son Juniors!”, decía un señor que apretujaba la mano de su esposa. “¡Han de ser malandros!”, vociferaba un chaval que detuvo a su compa que venía distraído. “¡Desde luego les vale madre todo!” Alcanzó a gritar un trajeado antes de abordar su taxi. 

 

Because the night belongs to us/ Have I doubt when I’m alone… tarareaba, distraída estaba, alcanzó a ver la luz verde del semáforo, volvió a cerrar los ojos y avanzó Love is a ring, the telephone/ Love is an angel disguised as lust casi llegaba a la otra acera cuando una luz y luego un estruendo, unos gritos la sacaron de esa melodía. 

 

--“¡Hey cuidado!”

 

--“¡Niña!” 

 

--“¡Mal nacidos!” 

 

--“¡Hijos de la chin…!” 

 

¡Sí!, reaccionó, dio un salto enorme, esquivó la tragedia, burlo a la calaca, pero no pudo evitar el golpe, que ni lo sintió, pero la arrojó varios metros, pero el madrazo la hizo perder el conocimiento. 

 

Estuvo unos días en hospital, sus padres y hermano, le recriminaron su descuido. 

 

--¡Siempre andas en la luna! 

 

--¡No se te quita lo distraída! 

 

Obviamente se alegraron que no haya sido peor. Solo que tenía que cargar con una férula en el tobillo por el esguince, además el médico le recomendó una rutina de rehabilitación, nadó unos meses y empezar a correr, ella no era afín al ejercicio, había heredado una buena genética, aunque el subir las escaleras del edificio siempre le quitaban el aliento. 

 

A regañadientes empezó a ir a la rehabilitación, fueron 15 días de estar en la alberca, el rengueó era evidente, incluso uso un tiempo un coqueto bastón, ya no deseaba ir a la pista, había que despertarse temprano, pero un día antes su ‘brother’ le había comprado unos `sneakers` especiales para que empezará a correr. Así que solo por estrenar acudió a la cita. 

 

Ya lo esperaba el instructor, hizo al pie de la letra los calentamientos y estiramientos, se quitó los viejos tenis, se calzó los nuevos, piso la pista y algo recorrió todo su ser, era indescriptible, dio la primera zancada, y una más, y una más. 

 

*

 

Una más, musitaba, una más, el sudor le caía en los ojos, los cientos de rostros, tal vez miles seguían ahí y de nuevo esa voz ¿a poco vas poder?... esa voz interior que siempre la orillaba a auto-sabotearse, pero necia como es su naturaleza, decidió no hacer caso, silenció esa molesta voz, le dijeron, le advirtieron, en la calle no te distraigas, que mala costumbre de usar audífonos, pero lo sabemos es necia, esta vez no era Patti Smith, ahora era Suzi Quatro quien la motivaba Can the can la primera estrofa y esos tamborazos de nuevo la motivaron ¡cómo chingados que no voy a poder! Se decía, era la única voz, la suya, a la que si le hacía caso mientras que en los auriculares la gran Suzi cantaba: Well you call your mama tiger/And we all know you are lying/And your boyfriend's name is eagle/And he lives up in the sky (High, high)/Watch out the tiger don't go claw the eagle's eye/But let the eagle take the tiger by surprise/Scratch out her eyes…

 

*

 

Correr, correr, escapar o alcanzar la meta, el reto es correr un metro más de lo que se corrió el día anterior, primero 800, luego 1500, 5 kilómetros, 10, 20 y porque carajos no un maratón, de aquel accidente, ya solo queda el recuerdo, y un ligero dolor en el tobillo aparece cuando el clima no es benévolo, la renuencia se hizo costumbre, antes que pintara el alba ya estaba enfundada en sus atavíos para salir a correr, llueva, truene, relámpaguee, si hace calor, de la terapia de rehabilitación a ser un estilo de vida, que a muchos les parece extravagante, madrugara para ir a sudar a mares, con el riesgo de caerse de recibir mentadas de los automovilistas, porque les detienen su llegada a ninguna parte, será que solo es envidia por quienes manifiestan libertad, si eso piensan de quien corre, que diran de los que usan bicicleta, gente fuera de sus cabales, porque no son gente normal que tiene que obtener dinero para comprar un auto para ir a trabajar, cada quien elige su martirio, hay incluso quienes deciden casarse, que gente tan deschavetada, eso pensaba mientras entrenaba en la pista, o en las calles de una ciudad que se despertaba, ahí iba sorteando baches, esquivando automovilistas y miradas lascivas, por que esos músculos, esas lineas de su cuerpo empezaron a toníficarse, a endurecerse, subía las escaleras del edificio en un tris, y llegó el día que tenía que llegar, inscribirse a una carrera, ahí empezó a hacer amigos, y “enemigos”, ¡cómo que la señora de 60 años me va gana!r, ¡cómo que el señor de 75 hizo menos tiempo que yo!, ¡yo que estoy en mis juveniles 30!, ¡no! no es posible, es inadmisible, y ellos no usan playeras dryfit, tenis especiales, calcetas para mejorar la circulación, bebida hidratante, ¡Noo! Ellos llegan en ‘vivo’ con sus tenis desgastados que son su amuleto por que con ese gastado calzado ganaron su primera carrera, antes de la meta ya se zaparon dos vasos de atole y tres tamales, no usan gafas contra el sol, solo una gorra con el logo de un partido político que por casualidad le regalaron, esa es su comunidad, esa es su manada, esa es la jauria que al oír el disparo de salida salen en busca de una medalla, al final quieren saber cuánto tiempo hicieron los 10, los 20 o los kilometros que sean y si en ese trayecto se encuentran con la victioria, que mejor sensación esa de subires al podium. 

 

*

 

Es el kilometro 33, es el famoso “muro”, las piernas duelen, el aire escasea, la vista se nubla, la cabeza no funciona, los brazos pesan, todo pesa, y entonces esa pinche voz otra vez: ¡Ríndete!, ¡Ya hace rato que terminaron! ¡Para qué viniste!... ¡No ni madres!, ¡si puedo! --se dice-- ya no es un murmullo lo dice en voz alta, pero nadie la escucha o nadie le pone atención, quienes están ahí la animan “¡Ándale tu puedes!” “¡Ya falta poco!” “¡Vamos, vamos!”, aplausos, silbidos, hay otros corredores igual que ella están en las mismas condiciones o peor, pero no se detienen, esa necedad de teminar lo que se inicio.

 

*

 

En el lejano y colvulso año de 1968 México fue sede de la edición XIX de  los Juegos Olímpicos durante la prueba de la Maratón sucedió lo siguiente:

 

John Stephen Akhwari, de Tanzania, estaba adolorido y exhausto. Se lastimó al principio de la competencia el hombro y la rodilla. Además, el efecto de la altura de la ciudad lo acalambró alrededor del kilómetro 30. Con veintiséis años cumplidos, el exgranjero había padecido cosas peores en su país antes de convertirse en maratonista. Se negó a abandonar. Agradeció a los servicios médicos que lo vendaron e hidrataron y continuó su marcha.

Más de una hora después del primer corredor, con un tiempo de 03:25:17.000, cruzó el umbral del Estadio Olímpico. Se sorprendió al observar personas sonreír y aplaudir. Era el último lugar. Pero comprendieron su extraordinario empuje y valor. Al final, un periodista le hizo la pregunta pertinente: “¿por qué no se dio por vencido cuando no tenía ninguna posibilidad de ganar?”.

La respuesta de Akhwari es una de las más icónicas de evento deportivo alguno y hasta la fecha es reproducida en prácticamente todos los idiomas como ejemplo para las generaciones futuras: “Mi país no me envió a 5,000 millas para empezar una carrera; ellos me enviaron 5,000 millas para terminar la carrera”. 


(https://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/no-me-enviaron-para-comenzar-me-enviaron-para-terminar)

 

*

 

Aminoró la cadencia, su respiración empezó a normalizarse, el aire entraba a los pulmones, la sangre fluyó, se oxigenó el cerebro, las piernas retomaron fuerza, la cabeza se despejó el muro estaba superado, no era la última y si lo fuera a quien caramba le importa, nadie sabe de los retos que cada quien se traza; los aplausos la animaban, voces anónimas la vitoreaban. Una hora, dos horas, las que sean el caso es terminar, ahora en los audifonos sonaba la energética voz de Pat Benatar y su Heartbraker Your love is like a tidal wave/Spinnin' over my head/Drownin' me in your promises/Better left unsaid/You're the right kind of sinner/To release my inner fantasy/The invincible winner/And you know that you are born to be, más tamborazos para no extraviarse en el trayecto, menos de 10 km para llegar a la meta, ya solo sonreía, porque dicen que el chiste no es el fin sino el camino, han pasado mucho tiempo desde aquella vez que unos tipejos alcanzaron a dar el volantazo para no atropellarla por completo, ella tuvo los reflejos para no ser arrollada, y después de estar en el hospital por unos días, tras portar una ferula, renegando por empezar una rehabilitación, hoy está a unos cuantos minutos de terminar una maratón 42.195 kilómetros.

 

¡Ya!, ya ve a los lejos la meta, hay más gente y ahí entre esa multitud están sus hijos, su familia, los amigos, los pretendientes, los “malquerientes” y los “bienodiantes”, todos aplauden, todos sonríen a… 

 

A 200 metros de la línea de meta todavía le dio oxígeno y las piernas para el cierre, lo que le gritaban se diluía porque en  ella cantaba a la par de la inigualable la “Bruja cósmica” Janis Joplin Move over  I ain't quite a ready for walking, no no no no/I ain't quite a ready for walking/And whatcha gonna do with your life/Life all just dargling?/Oh, yeah, make up your mind, honey/You're playing with me, hey hey hey/Make up your mind, darling/You're playing with me, come on now!/Now either be my loving man/I said-a let me honey, let me be, yeah.

 

No, no fue escena de película en cámara súper lenta, ni “champange” para celebrar, solo la mera satisfacción de haber cumplido con este reto, abrazos, besos, la medalla conmemorativa, el diploma de participación, las fotos del recuerdo, la revisión del tiempo, ¡Puff! Más de tres horas, estoy segura que para la próxima, porque habrá una próxima, lo haré en menos tiempo, ya recuperada e hidratada se retiraba del lugar,  seguìan llegando corredores los animaba, “¡cierra, cierra!” y con el último aliento lo hacían.

 

*


Están por dar la salida del ultramaratón Caballo Blanco en Urique Chihuahua, ahí está ella a lado de las raramuri ataviadas con su ropa tradicional y en huraches dan el disparo de salida y los audifonos suena Dreams en la voz de Stevie Nicks.   

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