¿Cuándo nos perdimos?
«Internet todavía es un mundo salvaje y peligroso. Todo surge ahí sin jerarquía. La inmensa cantidad de cosas que circulan por la Red es mucho peor que la falta de información. El exceso de información provoca la amnesia. Demasiada información hace mal. Cuando no recordamos lo que aprendemos, acabamos pareciéndonos a los animales. Conocer es cortar y seleccionar».
Nos hemos olvidado de salir al aire libre, todo se va en hacer el famoso “escrolling”(1), ensimismados en las brillosas pantallas de los teléfonos móviles, atrapados por el demoniaco algoritmo que te muestra a cada instante, sin que lo solicites, información que, tal vez por una fracción de segundo te detuviste a observar, entonces en el ‘muro’ o ‘time line’ de las diferentes redes sociales, en la cual estás registrado, aparece ya sea la promoción de vuelos, hospedaje en hoteles, sitios de apuesta, que son bastante invasivos y si eso no fuera suficiente, te “comparten”, por decirlo de alguna manera, noticias que la mayoría de las veces confirman lo que piensas o tal vez esas “buenas nuevas o malas nuevas” suelen ser diametralmente opuestas a lo que piensas.
Habría que revisar con detenimiento los sesgos cognitivos a los que nos enfrentamos diariamente. ¿Sesgos?, ¿con qué se come? Los sesgos cognitivos son distorsiones sistemáticas e inconscientes en el procesamiento de la información que alteran la percepción, el juicio y la toma de decisiones. Actúan como atajos mentales (heurísticos) que el cerebro utiliza para simplificar la realidad, lo que a menudo lleva a interpretaciones ilógicas o juicios erróneos.
Pero el internet y los medios de comunicación tal vez es lo de menos cuando vemos a un presidente de los Estados Unidos provocando un caos mundial, es la tercera gran guerra mencionan los geo-analistas del mundo, ese suceso que parece tan lejano está al alcance de nuestras manos al ver a cada instante las pantallas que iluminan y a la vez ciegan nuestra comprensión, porque tanta luz, también ciega, tanto ruido también ensordece, eso es lo que pasa en estos siniestros tiempos modernos.
Pero un día, como muchos otros días, decidí alejarme de las pantallas, y caminar es una de las opciones para sacudirse la intoxicación de las noticias, así que en compañía de uno de mis pequeños sobrinos decidimos visitar el sitio arqueológico que posee esta ciudad en la que vivo, es el Cerro de las minas, lugar donde se asentó el pueblo Ñuu dee (Pueblo de valientes) que es una escisión de los mixtecos, Ñuu Savi (Pueblo de la lluvia), este es el sitio germinal, que años después se convertiría en lo que hoy se conoce como la Heroica Ciudad de Huajuapan de León, metrópoli de la región mixteca de Oaxaca; si hacemos un recuento a ojo de buen cubero, son pocos los sitios que tienen esa fortuna que su ciudad conviva con el pasado, con ruinas que nos dan la posibilidad de lo que hoy somos.
Si escarbamos en suelo oaxaqueño encontraremos cientos, miles de vestigios, la capital de Oaxaca de Juárez es un ejemplo hace unos años en que se modificaban o modernizaban sus calles se descubrieron infinidad de objetos, entierros ceremoniales, hace algunos unos años, Santa María Atzompa también mostró sus ruinas que fueron comparadas con Monte Alban, recientemente San Pablo Huitzo asombró a propios y extraños, disculpen por la frase hecha, pero así fue, por los descubrimientos arqueológicos, a unos minutos de Oaxaca capital podemos encontrar Yagul, Mitla, Etla, sitios en donde el Instituto de Antropología e Historia (INAH) ha hecho su labor de restaurar, preservar y resguardar las ruinas arqueológicas, se cuida, se protege, es patrimonio de la historia de Oaxaca, por supuesto también de México.
Y a todo esto ¿existe identidad, pertenencia con estos vestigios? O ¿Se ven tan lejanos a nosotros, a nuestra realidad, a nuestro tiempo? Que solo los vemos como simples piedras apiladas de manera ordenada, esa es otro “item” para reflexionar, en mi experiencia, en los viajes que he realizado a distintas entidades del país, en los lugares donde existen sitios arqueológicos como el Tajín, Uxmal, Chichen Itzá, Teotihuacán, Texcoco, Malinalco, Cholula, Tepoztlán, incluso en la Ciudad de México (CdMx) donde se encuentran estos vestigios, existe gente que ha sabido “explotar o aprovechar” la historia que ahí se genera, desde los danzantes que están ahí cerca del Templo Mayor, incluso la pirámide a Ehécatl en el Metro Pino Suárez, o las que están en Cuicuilco, al sur de la CdMx, se venden desde limpias hasta réplicas de las pirámides, en resumen saben aprovechar el negocio que unas ruinas históricas representan, por lo tanto autoridades y el propio INAH velan por el cuidado y vigilancia de estos lugares.
Pero y ¿qué ocurre cuando las autoridades, ya sea municipales o estatales y el INAH desprecian u olvidan que hay vestigios arqueológicos que cuidar? Generalmente vandalismo, y eso ocurrió en el Cerro de las minas, en donde están las ruinas arqueológicas en Huajuapan de León. El trabajador asignado del Instituto de Antropología e Historia, hace su labor, de estar al pendiente, reúne los deshechos no biodegradables que dejan los visitantes, hay que resaltar que el acceso es libre, no se paga cuota alguna, como si ocurre en otros sitios arqueológicos, por lo tanto tampoco existe vigilancia, así que al caer la noche obviamente ese lugar es sitio de reunión de los llamados artistas callejeros llamados “grafiteros”; en efecto, fue una sensación de enojo, decepción que un sitio arqueológico, que significa la historia de la ciudad, de la región haya sido vandalizado por esos “artistas”, aerosol, laca, que si no es bien tratado puede dañar esas piedras que sin duda, si sabemos leerlas, interpretarlas, nos pueden decir mucho, pero con ese aerosol la lectura se complica.
En mi época de estudiante de bachillerato del Colegio de Ciencias y Humanidades Azcapotzalco, fuimos a una visita de práctica a diferentes sitios arqueológicos, recuerdo sobre todo esa visita que hicimos a Texcoco, en donde están los baños y jardines de Nezahualcóyotl, el Rey Poeta, ahí en el Cerro de Tetzcotzinco, antes de hacer la visita in situ, tuve la oportunidad de charlar con el cronista de Texcoco, quien me ofreció a mi y a otra compañera una plática de verdad maravillosa, posteriormente hicimos el recorrido, él cual asombro a todos, en ese andar descubrimos algunas piedras ‘grafiteadas’, obviamente hubo enojo, estupor, posteriormente en clase tratamos de explicar o de entender estas actitudes, ¿por qué lo hicieron? Es esa gráfica, son esos dibujos lo que estudiarán los arqueólogos del futuro, era inicios de los años 90 del siglo pasado y pocos se han interesado en interpretar esos grafitis, estamos en la segunda década del Siglo XXI y todavía esa forma de expresión aún se percibe como efímera.
En el movimiento estudiantil del año que inició en abril de 1999, cuando se paralizó la Universidad Autónoma Nacional de México, y todo por querer hacer reformas al Reglamento General de Pagos, se vandalizo o se intervino el mural que pinto David Alfaro Siqueiros ahí se plasman fechas que son fundacionales para la historia de México: 1520, 1810, 1857, 1910 y se agrega 19?? Es decir, está última sería el otro momento histórico que marcaría el rumbo de México, se borraron los signos de interrogación para completar el año, en ese movimiento que terminó en febrero del año 2000 con la entrada del Ejército a Ciudad Universitaria es de las ocasiones que recuerdo que una intervención grafitera tuvo una fuerte carga ideológica y significativa, pero ¿las pintas que vemos en sitios arqueológicos tienen esa carga? No es lo mismo lo que se pinta o se expresa en una marcha, eso ya es harina de otro costal, ya habrá momento para hablar o escribir de esas expresiones.
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1. El scrolling (o hacer scroll) es el acto de deslizarse vertical u horizontalmente por una pantalla digital para visualizar contenido, ya sea con el ratón o con el dedo. Es fundamental en la usabilidad web y redes sociales, a menudo diseñado como “infinito” para ofrecer consumo ininterrumpido, lo que puede generar adicción por la liberación de dopamina.
Justamente el día de ayer mi familia y yo, visitamos las ruinas de Atzompa, lugar que se encuentra resguardado por la autoridad municipal, muy bien cuidado, sin costo de entrada, con un acceso en excelentes condiciones.
ResponderEliminarY caímos en cuenta, que no existe promoción para este lugar.
Y siendo un sitio que nos muestra cosas tan maravillosas, tiene que existir una promoción
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