¡Pero si, siempre les ganamos!


El futbol es lo más importante de lo menos importante
Frase atribuída a Jorge Valdano 

El duelo estaba pactado a las 11 de la mañana del domingo, ese verano se iba a definir quienes eran los mandamases del futbol de la calle Maravillas, los enfrentamientos habían sido variados, golizas, cerrados duelos que se definían con el “quien mete gol gana”, el 90 o 95 por ciento de las veces el triunfo era para “La Pandilla”, los de la esquina, quien con el paso de los años los bautizarían como “Los nerds”, buscaban revancha tras revancha el desquite, pero nunca llegaba, tochito, basquetbol, voleibol, incluso canicas, de nuestro lado siempre había quien tenía más habilidades, incluso hasta para la ‘beberecua’ o el ‘ligue’, pero no nos distraigamos en polvos de otros lodos, volvamos a ese domingo veraniego.    

 

El desafío se estuvo cocinando con semanas de antelación, siempre picando el orgullo, los   pretextos no faltaban: “¡Nunca estamos completos!” “¡Siempre jugamos de este lado!”, “¡No debe haber cambios” “¡Necesitamos árbitro!” Así eran los argumentos algunos inverosímiles, otros bien fundamentados, con esa confianza que de repente tenían “Los Nerds”, gracias al apoyo de su los hermanos y vecinos mayores, que siempre les recriminaban que no podían con la bandita de en medio, al final de tanto ¡bla, bla, bla! Las frases con las que se concluía eran: “¡¿Ton’s qué, se hace o le sacan!? ¡Pero si, siempre les ganamos! Era la respuesta, y lo que más calaba es que era entre risas, una burla, ¡no!, no tomaban en serio ese partido que definiría a los monarcas de Maravillas. 

 

“La pandilla” estaba integrada por Pipo, portero ambulante, Olaf, defensa leñador, Ñeric, lateral volador, Betín, medio repartidor, Nuestro Héroe desconocido, centro rematador, a veces estaba Braulio, Brailovsky, o Fabi, pero esta vez solo fueron cinco, digamos los titulares, los otros integrantes no pudieron estar presentantes en este juego definitorio,  además no fue necesario ya que “Los Nerds” quienes aconsejados por “El Chivo” y Pancho  le propusieron a Leo, el capitán y líder, que no se hicieran cambios, que los cinco que empezaban, esos cinco tenían que terminar, situación que complicaba a la otra escuadra porque se corría el riesgo que en cualquier instante los hermanos mayores de Ñeric o Nuestro Héroe desconocido los fueran a buscar para que cumplieran con los quehaceres de su casa, situación que era harto divertida porque ambos individuos se negaban por lo que eran perseguidos por gran parte de la calle, al final ya de asidos de las greñas y con “manita de puerco”, más a la fuerza que de ganas, acudían a cumplir sus labores hogareñas, en ocasiones regresaban otras ya no, por lo que “El Chivo” como Pancho ponían esa estrategia para tener una ventaja, fueron semanas de estar picando el orgullo, sobre todo de Nuestro Héroe desconocido, quien era el más apasionado, pero la respuesta era contundente una y otra vez  ¡Pero si, siempre les ganamos!

 

“La Pandilla”, que generalmente, los veranos recorrían las calles de Villa de las Flores para cortar el pasto o limpiar los jardines de las casas, de esa manera ganarse unas monedas para después comprar refrescos, frituras y golosinas, preferían esa actividad a golear de nuevo a “Los nerds”, o bien retar a otras calles, Mantos, Mastuerzos, Mentas, Rocíos, Zarzaparrillas, entre tantas otras eso era más divertido o desafiante que golear a los habituales clientes, pero esa vez además de por fin definir en un juego para saber quiénes eran los mejores, los “organizadores” decidieron sumarle a esto un trofeo, refrescos y papitas para los ganadores ¡Ah bueno, las cosas ya se ponían interesantes!

 

El año escolar había concluido, todos estaban libres de tareas, salvo quienes las letras y números se les niegan, pero en esos primeros días lo que importaba era demostrarle a “Los Nerds”, que ellos siempre iban a ser los pichones, Nuestro Héroe desconocido convenció a todos que se jugara ese partido, Pipo y Ñeric se negaban, Betín decía me da igual, Olaf era quien más apoyaba a Nuestro Héroe desconocido, sobre todo al saber que iban a premiar con un refresco familiar, papitas, además que uno que otro pastelillo, al final “La Pandilla” aceptó, la motivación no era la victoria, sino las ‘papitas y chescos’. 

 

Domingo, antes de las 10 de la mañana, “La pandilla” se reunió frente a la casa de Pipo, Maucos como siempre cargando la pila, el Cachas solo se reía de las sandeces que escuchaba, tras escuchar escuetas indicaciones ahi va la quinteta a confirmar la superioridad, para quienes desconocen de los rituales y desarrollo del juego, ahí se  acostumbraba que se cambia al portero cada que cae un gol,  por lo que una de las limitantes fue que no se permitió el portero ambulante es decir que se sumara al ataque --eso era ya echar todo la carne al asador por si el duelo estuviera cerrado--, pero en esta ocasión pasara lo que pasara cada guardameta tenía que cuidar su portería, como el partido lo ameritaba en vez de piedras que marcaban la portería, se usaron unos botes, por si cae algún dudoso gol la decisión sea menos complicada, “Los Nerds” presentaron en este crucial juego a Valto, portero, el Babas como defensa junto con Arnold, Guacho como medio y Leo como el delantero, Pancho fungió como el entrenador, “La Pandilla” le dijo al Maucos que fuera el entrenador pero éste les dijo que ‘nel’, además ni falta hizo. “El Chivo”, principal promotor de este duelo, esculpió el trofeo, era un balón cargado por unas musas, a la distancia creo que era Niké, la diosa de la victoria, bueno eso intentaba ser, haciendo cálculos al menos esa pieza le llevó una semana en fabricarla, “Chivo no podía ser el árbitro, así que fue Mario el hermano de Guacho, que fuera el nazareno, La Pandilla, era visitante. 

 

Algunos vecinos enterados de este juego sacaron sus sillas y cobijados por la sombra de algunos árboles, vieron el desarrollo del partido, les divertía ver a unos chiquillos dirimir las diferencias --si es que las había-- defender con orgullo, con mucha dignidad su territorio, chavales de 12, 11 años decidían quienes eran los reyes de Maravillas.

 

¡El partido! El partido se decidió desde el primer tiempo cuando al descanso el marcador termino 3-1, se jugaron dos tiempos de 25 minutos, fue un duelo disputado por espacio de 15 minutos, después de eso, tanto Nuestro Héroe desconocido como Ñeric, se encargaron de finiquitar una contundente victoria de cinco goles a dos, mientras Pancho se desgañitaba dando indicaciones, “La Pandilla” solo reía y eso cala, insisto, al final, con todos los pesares se dio por finalizado el encuentro, “Los Nerds”, no se quedaron a ver la premiación, pero Jarumi y  Sandy –unas lindas vecinitas-- veían con interés a uno de “La Pandilla”; Leo hasta lagrimas derramó, de inmediato se metió a su casa, para ocultar su frustración y enojo. 

 

Al final El Chivo y Pancho entregaron los premios, dos refrescos familiares bien fríos, frituras y pastelillos, en cuanto al trofeo pues en una especie de ceremonia “El Chivo” se lo dio a Nuestro Héroe desconocido, entonces designado capitán, pero al verlo palabras más, palabras menos lo que dijo fue: 


¡¡Y esta chingadera qué!! y lo azotó. Eso cala, en serio cala. El trofeo quedó hecho trizas. Ahora entiendo porque el futbol se ha mercantilizado tanto, ya no importa el trofeo sino el consumo ¡En fin! 

 

“La Pandilla” se retiró a disfrutar de la soda fría, las papas y chicharrones, a repasar las incidencias del juego y a reír, cuando se lo contaron a Maucos y al Cachas, el reclamo fue tal, concluyeron que un trofeo, sea como sea es un trofeo, que lo podían presumir cada que quieran, que el chesco y las papitas, se acaban, pero bueno la acción estaba hecha, por ende la humillación –la cual no es para presumir, pero se hizo--. Con el pasar de los días de los años, con esa espina clavada “Los Nerds” no dejaron de lanzar retos a “La Pandilla”, perdieron en todo, rara vez ganaban, ellos creían que en beisbol tenían ventaja porque tenían el equipo, manoplas y bates, pero el día que “La Pandilla” aceptó los macanearon en serio y en el deporte que creían ser mejores de nuevo se vieron superados. 

 

Después de ese lejano verano, años después, volvieron a jugar partido de futbol ahora era el orgullo el que estaba de por medio, quisieron redimir en un solo juego toda esa historia, pero con una inusual batucada y con una buena actuación de los integrantes de esa “Pandilla”, ahora ya siendo jóvenes veinteañeros volvieron a ganar esta vez 11-2, pero eso amigos que aman y viven la intensidad será otra crónica de futbol, y como dijo Nuestro Héroe desconocido ¿tendrá sentido? si al final ¡Siempre les ganamos!            

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